Poco tiempo pero ganas de un plato con carácter. Estos gnocchi cremosos de tomate con ’nduja y pangrattato de limón están listos en un momento. Los gnocchi se cocinan directamente en la salsa de tomate especiada con nata, lo que permite que todos los sabores se integren a la perfección. El pangrattato crujiente aporta el contraste ideal de textura y frescura.
Ingredientes gnocchi cremosos de tomate

Para los gnocchi
500 g de gnocchi frescos de patata | 70 g de ’nduja en trozos | 1 chalota mediana en rodajas finas | 3 dientes de ajo en láminas | 3 cucharadas de concentrado de tomate | 120 ml de vino blanco seco o vermut seco | 300 ml de passata | 180 ml de nata para montar | 45 g de Parmigiano Reggiano rallado fino | Ralladura de 1 limón | Aceite de oliva | Sal | Pimienta negra
Para el pangrattato de limón
40 g de pan rallado grueso o panko | 1,5 cucharadas de aceite de oliva | Una pizca de copos de chile | Ralladura de limón | Perejil
Coloca una sartén salteadora de acero inoxidable a fuego medio y añade un chorrito de aceite de oliva. Deja que la ’nduja se funda lentamente hasta que la grasa adquiera un color rojo intenso y tu cocina empiece a oler a Italia. Añade la chalota y cocina suavemente hasta que esté transparente. Incorpora el ajo y cocina brevemente sin dejar que se queme.
Agrega el concentrado de tomate y cocínalo unos minutos hasta que se oscurezca ligeramente y empiece a caramelizar. Aquí es donde se desarrolla el sabor. Desglasa con el vino blanco y raspa bien el fondo de la sartén para aprovechar todos los jugos. Deja reducir hasta que la salsa esté brillante.
Añade la passata y la nata, y lleva a fuego suave hasta que hierva ligeramente. Sazona con sal y pimienta negra recién molida. Incorpora los gnocchi directamente a la salsa y deja que se cocinen en ella. Absorberán todo el sabor y la salsa se volverá cremosa y envolvente. Remueve con cuidado.
Retira la sartén del fuego e incorpora el Parmigiano Reggiano hasta que la salsa quede suave y brillante. Añade la ralladura de limón para aportar frescura y equilibrio. Prueba y ajusta la sal si es necesario. Tú mandas.
En una sartén pequeña, calienta aceite de oliva y tuesta el pan rallado con los copos de chile hasta que esté dorado y crujiente. Son solo dos minutos y marcan la diferencia. Añade al final un poco de ralladura de limón o perejil. Sirve los gnocchi y espolvorea con el pangrattato, más queso y un último toque de pimienta negra recién molida.











